ESO QUE LLAMAN MEDICINA
Eso que llamamos hoy en día “estar enfermo”, es una forma de decir “he
perdido la salud”. ¿Cuál salud?, ¿la salud mental?, ¿la salud emocional?, ¿la
salud social? Y repetimos que vamos a “curarnos”, cuando damos a entender que
vamos al médico. A ponernos en manos de un entendido en ¿la salud? o ¿la
enfermedad? Suponemos que vamos a ver a alguien que sabe de salud, porque es
saludable. Tiene hábitos de vida saludables, que cultiva la vida de la mejor
manera. ¿Pero qué vamos a ver? A una persona enferma mental y socialmente, que leyó
libros del funcionamiento del cuerpo humano y sus diferentes padecimientos,
pero que en sí, está enfermo de tabaquismo, alcohol, drogas, vicios mentales
como ambición, egoísmo y demás.
El peligro que el ciudadano común y corriente corre al visitar, en
cualquier país del mundo, a un médico de medicina “oficial”, o sea alópata, que
maneja fármacos químicos por la propaganda de las farmacéuticas, es grande.
Podemos llegar “levemente” enfermos de algo, pero tengamos la seguridad que ese
“levemente” se convertirá en un prolongado tour de “chequeos”, de esto y de lo
otro. Y si bien nos va, nos escapamos de cirugía, que tan de moda está.
¿Es esto una propaganda contra de los médicos? No, es una advertencia de
que debemos procurar la salud o el no enfermarnos, cultivando aquellos hábitos
que a la sociedad no le parecen.
Nos dicen que “vivir bien” es comer “bien”, con vinos, quesos, aderezos
con preservantes, deshechos cárnicos arreglados con preservantes, acompañados de
desvelos y excesos de toda marca.
Hace años la operación cesárea, el extraer al niño de la matriz por una
dificultad pélvica o peligro del bebe, era muy rara. Hoy en día ya nos
acostumbramos a la “cesárea programada”. Y las estimables damas están de
acuerdo. Porque eso de los dolores de parto es cosa de otro mundo.
La salud no tiene nada que ver con la medicina. La salud tiene que ver
con la vida. La enfermedad tiene que ver con el comercio, no con la salud.
Porque ha empezado a aflorar el complot que hay entre: alimentación industrial,
médicos, industrias farmacéuticas y aseguradoras.
Hoy es un lujo contar con un “seguro”. ¿Por qué? Porque es seguro que
nos van a sacar más de dos o tres enfermedades y sus regalías, los modernos
médicos, niños consumidores de bienes sociales y materiales que les den
comodidad a cambio de exprimir al paciente.
Dr. Omar Estévez
13/04/18