UN DESADAPTADO
Se me puede calificar de humano, persona, individuo, ciudadano, profesional de la salud, padre de familia, abuelo, amigo, esposo…y tal vez amigo o enemigo, pero de lo único que yo me puedo calificar es de un feliz desadaptado social. Desde siempre he sentido que es una farsa total el adaptarse. Adaptarse a lo que sea que carezca de frescura y espontaneidad. Recuerdo en mis días de colegio, sentado en mi escritorio, oyendo a la profesora repetir como lora cosas que, un día antes yo había leído en uno de los libros ordenados por el colegio, o más ampliamente, en uno de los libros de la enorme biblioteca de mi padre. Sin sentir aversión o rechazo a la linda persona que era nuestra profesora, adivinaba su soledad y sensación afanosa de ser aceptada por catorce pelones que éramos en cuarto primaria. Me parecía sentir el gran temor y frío que la tenía desde hacía varios años, mal pagada, en el colegio que cursé tercero y cuarto de primaria. Era un colegio mixto, donde las muj...