AUTENTICO
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A partir de ahora debes
ejercitarte en decirle a cualquier cosa desagradable:
«Eres sólo una apariencia y en modo alguno lo
que aparentas ser».
Entonces considera
concienzudamente el asunto en cuestión de acuerdo con los principios que
acabamos de mencionar.
En primer lugar, ¿atañe
esta apariencia a las cosas que están bajo mi control o a las que no?
Si atañe a cualquier cosa
que esté fuera de tu control, aprende a no preocuparte por ella.
El deseo reclama ser
satisfecho
Nuestros deseos y
aversiones son soberanos veleidosos que reclaman satisfacción.
El deseo nos ordena correr
y coger lo que queremos.
La aversión insiste en que
evitemos las cosas que nos repelen.
Es bastante común que nos
decepcionemos cuando no conseguimos
lo que queremos y que nos aflijamos
cuando logramos lo que no
queremos.
En cambio, si evitas sólo
las cosas indeseables que son contrarias a tu bienestar natural y que están
bajo tu control, nunca te verás envuelto en algo que no quieras realmente.
No obstante, si tratas de
evitar fatalidades como la enfermedad, la muerte o el infortunio, sobre los
cuales no tienes un control real, sufriréis tú y quienes te rodean.
El deseo y la aversión,
aunque poderosos, no son más que hábitos.
Y podemos ejercitarnos en
tener mejores hábitos.
Restringe el hábito de
verte rechazado por todas esas cosas que escapan a tu control y céntrate, en
cambio, en las cosas nocivas que sí puedes combatir.
Haz todo lo que esté en tu
mano para refrenar el deseo.
Pues si deseas algo que
escapa a tu control, seguramente acabarás decepcionado; mientras, estarás
descuidando las cosas que están bajo tu control y que son merecedoras de deseo.
Por supuesto, hay
ocasiones en las que por razones prácticas debemos ir tras unas cosas y regir
otras, pero debemos hacerlo con elegancia, discernimiento v flexibilidad.
Veamos las cosas tal como
son en verdad.-
Dr. Omar Estévez
11/04/2017.